Las buenas y mala juntas

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Por Carlos Lizama Hernández (1)

sociedad-anonimaDesde hace muchos siglos los padres y madres  les han recomendado a sus hijos apartarse de las malas juntas y buscar las buenas. Se trata de un consejo milenario que lo encontramos, con algunas diferencias de redacción, en textos tan antiguos como la Biblia y otros libros clásicos,  religiosos o de filosofía moral aplicables  a la vida familiar, la política o a los negocios.

Las “juntas” en un sentido amplio son reuniones esporádicas o institucionalizadas y permanentes  en las  que dos o más personas buscan ponerse de acuerdo y emprender en conjunto y por decisión libre alguna acción. La que podemos considerar como una de las  más antiguas es la que dio origen al matrimonio, brindándole estabilidad a la mera unión sexual y procreativa. La mas compleja es la organización del pueblo en democracia. Entre estos dos extremos  hay  todo tipo de juntas, desde las sociedades para emprender negocios,  hasta la formación de alianzas políticas, sociales  o culturales o la elección que hacen los gobernantes de sus colaboradores. Este concepto de Junta requiere que los miembros de ellas sean capaces de renuncia a una parte de sus intereses y criterios para compatibilizar  con los demás y encontrar un camino en el que todos, o al menos la mayoría, puedan coincidir. La antítesis de esta  manera  de organizar la vida social es cualquiera en la que las decisiones las toma una sola persona, siendo el autoritarismo, en cualquiera de sus formas y niveles de aplicación, el punto más extremo.

Por eso me llamo la atención la recomendación de la Comisión de Notables, de “eliminar las Juntas Directivas” de las instituciones autónomas o no autónomas de la administración pública costarricense.

Personalmente comparto la idea de que es necesario eliminar algunas   Juntas u “órganos colegiados”, como también se les llama, por cuanto a lo largo de los años se ha exagerado, creándose una verdadera jungla administrativa, no solo de Juntas sino que incluso de instituciones y entes administrativos que duplican y triplican el tamaño del Estado, porque tienen competencias coincidentes.  Por ejemplo, ¿Qué sentido tiene tener tres bancos comerciales estatales, haciendo lo mismo? , no sería mucho mejor fusionarlos y tener uno solo mucho más fuerte y eficiente, ahorrándonos como país un sinnúmero de triplicaciones de gasto inútil?

Como este ejemplo de los bancos podríamos  hacer una lista larguísima de duplicidades innecesarias, que hacen burocrático e ineficiente al Estado.

En síntesis, las Juntas directivas son solo la punta del iceberg, ya que en muchos casos es el ente entero o la función asignada lo que está sobrando.

sociosmanos

Sin embargo, no parece razonable eliminar Juntas directivas en instituciones que por su naturaleza, manejan temas o áreas de gran complejidad, en las que las decisiones deben estar imbuidas de la mayor sabiduría, experiencia y conocimientos posibles.  Los temas de mayor impacto estratégico requieren de compatibilizar visiones interprofesionales e intersectoriales, que es muy difícil, por no decir imposible, que un solo jerarca institucional pueda reunir en su perfil y trayectoria individual.

Un ejemplo interesante a este respecto se dio durante la pasada administración de don Oscar Arias en el Consejo Técnico de Aviación Civil.  EL CETAC por su ley constitutiva tiene una muy equilibrada composición interprofesional e intersectorial en su Junta Directica: un representante del Colegio de Abogados, uno del de los Ingenieros, otro del Colegio de Licenciados en Ciencias Económicas, uno de los Técnicos Aeronáuticos, uno de la Unión de Cámaras UCCAEP y uno del sector turismo, liderados en ese periodo  por la Ministra y la  Vice Ministra de Transportes. Al iniciarse el gobierno, la situación de los aeropuertos del país no podía ser peor: Las obras del Aeropuerto Juan Santamaría estaban varios años paralizadas, las demandas y conflictos con la empresa Concesionaria ALTERRA amenazaban convertirse en la mayor catástrofe financiera y operativa, y muchas personas líderes de opinión creían que no había posibilidades de solución. Ante ese cuadro tan “nublado”, cada gremio y sector se esmeró por proponerle al Poder Ejecutivo  a sus mejores representantes, constituyéndose así una Junta Directiva de perfil sobresaliente. Al concluir esos cuatro años Costa Rica había pasado en el Juan Santamaría, de tener el peor aeropuerto de Centroamérica a destacarse por ser el primero o segundo en calidad de toda Latinoamérica, según las evaluaciones internacionales.  Además, se logró desarrollar el de Liberia, con los mismos estándares de altísima  calidad, se amplió y remodelo el Tobías Bolaños y se construyeron pistas en 10 aeródromos locales para el servicio del turismo internacional y el tráfico doméstico. Ese notable milagro no habría sido posible sin una Junta Directiva dotada de esas cualidades, mezcla de conocimientos y experiencias interprofesionales y sectoriales, además de una gran mística y patriotismo, que fue comprendido, compartido  y respaldado por los funcionarios de la Institución.

En síntesis, la recomendación de los Notables debe ser acogida con la mayor prudencia e inteligencia. Eliminando todas las que estén sobrando, las que están duplicando labores innecesariamente, las que manejan temas de poca complejidad e importancia, las que corresponden a entidades o instituciones que también están sobrando. Pero, fortaleciendo y depurando aquellas donde una visión integradora y colegiada es un factor estratégico de éxito, y en las que se requiere de un  manejo profesional y despolitizado. Lo fundamental es que lo que ocurrió en el CETAC del periodo 2006-2010, siga ocurriendo en todos los puestos de la administración pública, colegiados o unipersonales.   Que busquemos siempre, para cada puesto las mejores juntas posibles, como nos aconsejaban nuestros padres y antepasados.

(1)Ex Director de la JD del CETAC

Antecedentes históricos de la regulación de los Guías de Turismo en Costa Rica

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Por Carlos Lizama Hernández

Noviembre, 2012

De los puestos de trabajo que hay en la industria turística el de los Guías de Turismo es posiblemente el más característico y propio de la actividad. El Guía de Turismo es quien le brinda a los visitantes lo más importante que un ser humano puede recibir: conocimientos, información, interpretación, ayuda y amistad del lugar anfitrión.  Es quien lo introduce en la cultura, la idiosincrasia, la historia, las costumbres, el arte y el folklore local. En destinos como Costa Rica, de una naturaleza tan exuberante, es quien le enseña a apreciar los múltiples paisajes de una geografía de contrastes extremos, a pocos kilómetros de distancia unos de otros, con una concentración de microclimas y biodiversidad únicos en el mundo, en un solo territorio tan pequeño.

Es un trabajo que requiere de personas dotadas de una gran vocación de servicio, de un cariño enorme por su terruño, por su patria, de una cultura y espíritu de estudio e investigación muy agudo, para poder transmitir del modo más interesante, atractivo y veraz toda la información posible sobre el patrimonio turístico, del país, la región o localidad en la que desarrolla su labor. En pocas palabras, el Guía de Turismo es como un educador, que le enseña a los visitantes a conocer y amar a Costa Rica.

No cualquier persona puede ser un buen Guía de Turismo. Se requiere de un perfil humano de cualidades especiales y una educación, capacitación  y cultura acordes con su trabajo. Aunque todavía hay algunas personas retrogradas  que creen que cualquier “hijito de papi” que sepa ingles puede ser diplomático o guía de turismo, dichosamente son solo una pequeña minoría.

Por eso, desde tiempos muy antiguos los guías de turismo han sido reconocidos y en alguna medida regulados, desde los “exegetai” de la antigua Grecia, varios siglos antes del nacimiento de Cristo, o los “cicerone” del siglo XlX, hasta lo que ocurre actualmente en Europa, donde además de las regulaciones  existentes en cada país, hay una norma general aprobada por la Unión Europea.

En Costa Rica, desde los inicios del turismo, en los tiempos pioneros de la antigua Junta Nacional de Turismo, se consideró importante el trabajo de los Guías de Turismo. La primera regulación se dictó en el gobierno de don León Cortes Castro (1936-1940), siendo Presidente de la Junta de Turismo  don Eduardo Carrillo Castro. Es muy emotivo señalar que el primer Guía de Turismo que recibió su certificación habilitante aún está vivo: El capitán Otto Escalante, quien hoy  a sus casi 92 años de edad, conserva con mucho orgullo el Carnet que recibió el 15 de Agosto de 1938.

El Gobierno de don León Cortés, fue muy visionario y testimonio de ello la obra del Aeropuerto Internacional de La Sabana, cuyo hermoso Edificio de la Terminal de pasajeros, es ocupado actualmente por el Museo de Arte Costarricense, uno de los mayores atractivos culturales de nuestra ciudad capital.

Lamentablemente, la terrible crisis económica mundial que se vivía en esos años, más el inicio de la segunda guerra mundial, cuyos devastadores efectos se prolongaron hasta el inicio de los años 60s, hicieron desaparecer  el turismo en todos los continentes, dejando a esos primeros guías de turismo sin posibilidades de empleo. Don Otto, debió buscar otros horizontes laborales, encontrándolos en la incipiente aviación comercial, en la que hizo una brillante carrera de gran beneficio para Costa Rica.

Solo a inicios de los años 70s, empezó a darse un crecimiento importante de la demanda turística, con cifras de 154.867 visitantes extranjeros  en el año 1970, de los cuales un tercio provenían de Estados Unidos de Norteamérica.  El tour más solicitado era el que incluía el oeste de la ciudad capital, con la ciudad de Cartago como eje, gracias a su patrimonio histórico cultural representado por la Basílica de los Ángeles, las ruinas de la Parroquia, a los que se agregaba el Volcán Irazú, la Misión de Orosi, las Ruinas de Ujarraz, el Jardín Lankester y la belleza de la Represa de Cachí y su entorno natural. Había también turismo de pesca deportiva, con muy buenos campos de pesca en la costa de Guanacaste y el Pacífico Sur, para pesca de alta mar y, en la zona de los canales del Atlántico, desde Parismina hasta Barra del Colorado. Esta situación hizo surgir empresas de turismo receptivo que requerían de Guías competentes, que actuaban como Guías y choferes, ya que los buses de turismo eran principalmente las pequeñas “Klein bus” Volkswagen,  de solo 12 pasajeros.

El perfil de los turistas norteamericanos resultó ser de personas de alto nivel educativo, que por lo tanto, demostraban una gran avidez por conocer a Costa Rica en profundidad.  Por ello demandaban de los Guías de Turismo un nivel de preparación superior al que en esa época tenían.  Esto motivó, en el año 1976, a don José Miguel Corrales, Diputado por Cartago, a elaborar un proyecto de Ley mediante el cual  establecía un ordenamiento formal del trabajo de los Guías de Turismo, haciendo obligatoria su capacitación técnica. La Ley fue apoyada por el gobierno de don Daniel Oduber Quirós y lleva el número 5947 del 29 de Octubre de 1976.

El texto es muy breve y categórico: “Adicionase un párrafo al  final del artículo 38 de la Ley Orgánica del Instituto Costarricense de Turismo, Número 1917 de 30 de Julio de 1955, y sus reformas, que se leerá así: Para la mejor atención de los turistas el Instituto (Costarricense de Turismo) capacitará Guías de Turismo y será el único autorizado para extender licencias  que autoricen para este tipo de labores. Los deberes,  atribuciones y requisitos  de los Guías de turismo serán establecidos en el respectivo reglamento.”

En el año 1978, los diputados de Cartago solicitaron al ICT que  se implementara la ley, para lo cual al autor de esta reseña se le encargó organizar el programa de capacitación y la reglamentación correspondiente.  El primer paso fue reunir a los aproximadamente 60 Guías de Turismo que laboraban, muchos de los cuales tenían una gran experiencia, aunque carecían de formación técnica formal.  La idea de la regulación y la capacitación fue acogida con mucho entusiasmo y el diseño del primer Curso contó con su aporte. Un aspecto sensible era el reclutar profesores muy calificados y de prestigio, lo que aunque difícil se logró.  El Reglamento se fue elaborando durante el transcurso del mismo Curso, recogiendo la opinión de las empresas operadoras de la época, la información obtenida de otros países y la propia experiencia de los Guías. Para la graduación ya el Reglamento estaba vigente, como Decreto Ejecutivo 9479 MEIC, con la firma del Presidente de la República don Rodrigo Carazo y el Ministro de Economía don Fernando Altmann.

Este primer curso y los que le siguieron, fueron dictados bajo la responsabilidad docente del INA, a quien el ICT delegó esa función, aunque con un aporte económico del mismo ICT para contratar a los profesores y financiar las Giras de Estudio. La calidad de estos Cursos fue tan elevada que la mayor parte de los alumnos, que eran todos Guías, se convirtieron al poco tiempo en empresarios, casi todos en Costa Rica y algunos en Estados Unidos.  En la actualidad, de esa primera graduación,  el Guía más antiguo, que aún continúa ejerciendo como tal es don Herman Medford, padre del destacado futbolista nacional.

A mediados de la década de los 80s, se dio otro hecho importante. El producto turístico costarricense había adquirido una fuerte orientación hacia la naturaleza, con el nacimiento del ecoturismo que atraía a científicos y estudiantes de ciencias biológicas y ambientales de los Estados Unidos, el turismo de historia natural y el llamado “soft nature” de amantes de la naturaleza y observadores de aves. A raíz de ello, la Presidenta del Colegio de Biólogos, doña Lorena San Román, quien también fungía como Directora del Museo Nacional, me visitó en mis oficinas del ICT, para plantearme su preocupación, un porcentaje de los  biólogos costarricenses no encontraban trabajo en su profesión, por lo que quería consultar conmigo acerca de salidas laborales en el sector turismo. De esta reunión surgió el proyecto de  implementar un primer Curso de Guías de Turismo para biólogos, que se empezó a impartir  en el INA desde 1988.

En los años siguientes y hasta el presente los Cursos han seguido siendo impartidos por el INA, aunque con una mucho más amplia variedad de especializaciones, acordes con la diversificación que ha alcanzado el producto turístico costarricenses. También, el ICT ha autorizado a otras entidades, como el Instituto Nacional de Biodiversidad-INBIO, que en conjunto con ACOPROT imparten un Curso de mucho prestigio nacional e internacional de Guías Naturalistas.

Gracias a esta labor ininterrumpida Costa Rica se distingue por tener un producto turístico muy apreciado por los visitantes extranjeros, quienes gracias a los Guías de Turismo, obtienen el máximo provecho de su experiencia en el país.

Falsificación de Artesanías Nacionales

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Por Carlos Lizama Hernández
Ex Presidente de ACOPROT

“Las copias nunca superan al original, si queremos contribuir a la permanencia de las artesanías y culturas locales, estamos obligados a comprar  esos objetos a quienes verdaderamente los hacen, ¡Es nuestra mejor contribución!”
Tenoris Gnecko-National Geographic 2012-01-05.

La invasión de artesanías falsificadas provenientes de algunos países asiáticos, fabricadas con procesos industriales, es la más grave amenaza que angustia a los artesanos de los países Latinoamericanos. En esta parte del continente se estima en 25 millones la cantidad de artesanos, de los cuales un porcentaje alto son indígenas y campesinos. El problema adquiere mayor dramatismo si se considera que estos creadores están ubicados en los segmentos de la población con más dificultades económicas.

Por ejemplo, un estudio efectuado en Colombia hace pocos años, reveló que en varios países de sudamerica los artesanos habían perdido casi el 30% de sus ingresos como consecuencia de la invasión de artesanías falsificadas. En el país vecino, Panamá, el gobierno debió tomar fuertes medidas para detener la importación de falsificaciones de su artesanía más emblemática: las “molas kunas” que es un producto de arte textil tradicional de la etnia Kuna de ese país. Este hecho amenazaba la supervivencia económica de sus autores legítimos, los habitantes de las Islas de San Blas.

Este fenómeno no solo afecta a países en vías de desarrollo. Por ejemplo, en Estados Unidos, un estudio efectuado a mediados de la década pasada, reveló que los artesanos de las comunidades indígenas estaban perdiendo US$1000 millones por año, como consecuencia de las artesanías falsificadas traídas de Oriente. Existen estudios similares al respecto de Canadá, Australia y países europeos.

En varios países, los gobiernos y las propias organizaciones que agrupan a los artesanos se han unido para afrontar este problema. Estados Unidos ha sido uno de los más drásticos, con leyes especiales o modificaciones a las existentes. Tienen la “Ley General de Comercio y Competencia” que “exige que en los productos importados de estilo indígena se indique de manera indeleble, (no basta una simple etiqueta adhesiva) el país de origen”. Igualmente, la “Ley de Artes y Oficios de los Indígenas” que prohíbe la comercialización ilegal de productos no indígenas como si fueran de fabricación aborigen, estableciendo multas de hasta US$250.000 o cárcel de hasta cinco años para los infractores. Sin embargo, no son suficientes las leyes, sino también se requiere de la voluntad política e integración entre las fuerzas gubernamentales y los artesanos nacionales.

Un excelente ejemplo, de efectiva voluntad política, fue que el gobierno norteamericano obligó a rectificar a un país asiático que había “bautizado” a un lugar con el nombre de la comunidad norteamericana “zuni”, para utilizar fraudulentamente el sello “artesanía zuni”. Otro buen ejemplo se ha dado en  Australia, donde impera el derecho sajón, por los Tribunales que han establecido Jurisprudencia, por medio de varias sentencias, sobre el carácter delictual de las imitaciones de artesanías australianas importadas desde Asia, con condenas y multas muy elevadas.

En Colombia, país que tiene un millon doscientos mil artesanos censados, se ha creado una Empresa mixta  llamada “Artesanias de Colombia” que protege y promueve nacional e internacionalmente la obra de los artesanos. Esta empresa en su Junta Directiva es presidida por el Ministro de Economia y, entre sus funciones, esta la admnistracion del sello de autenticidad llamado “ Sello de calidad hecho a mano”.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO por sus siglas en inglés) a nivel supranacional ha formulado iniciativas y recomendaciones orientadas a proponer a los gobiernos de los países miembros a implementar políticas, leyes y programas que efectivamente protejan a los productores artesanales. La más conocida es el programa “Sello de Excelencia Artesanal UNESCO”, que ha sido aplicado en varios países de América Latina como Colombia, Ecuador, Chile, Perú, Argentina y México. Dentro de este programa, se incluyen aspectos relacionados con el fomento, capacitación, registro de artesanos y catálogos de sus diseños, asesoría para aplicar mecanismos de propiedad intelectual, comercialización y Certificados de Autenticidad, Origen y Calidad.

Países como Panamá han creado dentro de su marco institucional, entes especializados como la Dirección General de Artesanías Nacionales, dentro de su Ministerio de Economía, que cuenta con una Unidad especializada que lleva el “Certificado de Autenticidad y Originalidad de las Artesanías Panameñas”. Otro aspecto interesante de la legislación panameña es el reconocimiento de los “Derechos de Autor Colectivos” para las artesanías y expresiones folklóricas, cuyo registro no caduca.

En Chile, el articulo 37 de su política cultural establece: “Crear un sistema de certificación de origen y características  de la artesanía nacional, que permita garantizar la autenticidad de los productos y mejorar la calidad”,   como parte de un programa mas amplio de promoción y protección de las Artesanías llamado “Sello Excelencia Artesanía Chile”.

En México, país artesanal por excelencia, existe desde hace muchos años una Institución muy efectiva en esta labor, como lo es el Fondo Nacional Para El Fomento De Las Artesanías (FONART), sin perjuicio de lo cual en los años mas recientes se han dictado leyes que endurecen las sanciones a las falsificaciones importadas.

En Costa Rica, esta grave problemática también esta afectando a nuestros artesanos. En muchas tiendas se le venden fraudulentamente a los ticos y a los turistas artesanías falsificadas. Un dirigente de la Cámara de Importadores me contó hace poco que fue testigo, en una misión comercial a un país asiático, de una fábrica en la que se producían “artesanías ticas”. Igualmente, un grupo de amigos artesanos de Sarchí me contaron también de sus dificultades por la competencia desleal de productos similares a los suyos, hechos industrialmente, que les están destruyendo su esfuerzo.

Hay algunas iniciativas privadas muy meritorias como el proyecto “ie´pa” (vocablo del lenguaje indígena bribri que significa “ellos y ellas”) que busca fortalecer y fomentar el desarrollo sostenible de las artesanías en Costa Rica y Bután. Entre sus objetivos contempla la creación de un sistema de Certificación de Autenticidad y un Sello de “Costa Rica Artesanías Hand Made”. Este proyecto esta constituido como Fundacion, sin embargo, se requiere de una acción mucho más amplia, profunda y sobre todo urgente en la que el Estado debe comprometerse activamente.

Por medio de los entes como el Ministerio de Economía, el Ministerio de Cultura y Juventud,  el Instituto Costarricense de Turismo y el Instituto Nacional de Aprendizaje se podrían unir esfuerzos y generar recursos para elaborar un plan o proyecto que ayude a las diversas organizaciones de los artesanos nacionales a implementar un modelo efectivo de certificación de autenticidad, que incluya la penalización como delito grave la importación de falsificaciones, la promoción nacional e internacional, defensa y desarrollo de este rico y tan valioso patrimonio socioeconómico y cultural. En los ejemplos citados de otros países hay un  bagaje de experiencias y buenas practicas que podrían servir para desarrollar el modelo costarricense.

40 años de innovaciones en turismo

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40 años de innovaciones en turismo
Por Carlos Lizama Hernández
Publicado en TECNITUR Edición 148 del año 2011

Durante los últimos 40 años el sector turismo de Costa Rica ha sido muy creativo, y pionero en varios aspectos muy importantes  y estratégicos para su desarrollo. Estas innovaciones se han dado a nivel macro, de todo el sector turismo, y a nivel micro de parte de una gran cantidad de empresas que han desarrollado iniciativas muy novedosas, que incluso les han merecido premios internacionales. En estas líneas solo nos referiremos a las que han tenido un perfil  macro o sectorial.

En la década de los años 70, durante la administración de don Daniel Oduber Quirós,  se dieron dos innovaciones sobre las que se ha sustentado hasta el presente  el éxito y sostenibilidad de lo que podríamos llamar nuestro modelo de desarrollo turístico. Me refiero a la creación el año 1977 del Servicio de Parques Nacionales, que marco un  paso trascendental hacia la vocación naturalista y protectora del medio ambiente  y la creación del programa de formación profesional en turismo del Instituto Nacional de Aprendizaje-INA, entre 1974 y 1975, así como las Carreras de Turismo en el Colegio Universitario de Cartago-CUC  y en la Universidad Autónoma de Centroamérica-UACA, en 1977 y 1978, que marcaron el inicio del camino hacia una industria turística con Recursos Humanos altamente calificados.

La primera alianza entre el sector turismo y el naturalista, se dio en esos años, con la publicación del Álbum sobre los Parques Nacionales de Costa Rica, una obra magistral por  calidad de contenido y elaboración grafica, impresa en España, financiada por el Instituto Costarricense de Turismo y con la autoría principal del eminente biólogo y Premio EXPOTUR  don Mario Boza.

El impacto de estas dos iniciativas pioneras, nos ha permitido alcanzar un enorme prestigio  internacional y competitividad internacional, que se refleja en los Informes sobre Competitividad Turística, emitidos por el Foro Económico Mundial de Davos, en los que Costa Rica alcanza una posición de privilegio en el mundo y en la Región de las Américas, gracias a los excelentes puntajes que obtienen en dos rubros, la calidad y buen uso turístico de sus Recursos Naturales y   la calidad de los  Recursos Humanos empleados en  la industria turística.

En la década de los años 80s, se dieron también varios pasos muy innovadores que permitieron darle mayor fortaleza al modelo iniciado en la década anterior.

La primero fue el Tratado de “Cielos Abiertos” firmado entre el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica y el gobierno de la Republica de Costa Rica el año 1980, durante las  administraciones de los  Presidentes Rodrigo Carazo y Jimmy Carter.  Este Tratado fue el primero con ese contenido en todo el mundo. De hecho se menciona en la historia de la aviación comercial internacional como una curiosidad. Sus efectos no pudieron ser aprovechados en esos años, por cuanto la crisis y guerras civiles de Centroamérica atemorizaban a las aerolíneas norteamericanas. Sin embargo a partir de la década siguiente, se convirtió en un instrumento muy valioso  para incrementar sustancialmente la cantidad de aerolíneas y vuelos entre Costa Rica y Estados Unidos, gracias a lo que hoy recibimos casi un millón de turistas de esa nacionalidad.

En 1982 se creo la Asociación Costarricense de Profesionales en Turismo-ACOPROT, como una organización cuya principal finalidad fue luchar por la profesionalización de los Recursos Humanos del sector turismo. En ese momento ACOPROT fue la primera organización con estas características en América Latina y, desde entonces, se ha destacado por efectuar una labor benemérita e incansable promoviendo el mejoramiento constante de la calidad de los servicios turísticos en el país.

El año 1985 hubo  también varios hechos que han tenido un efecto muy positivo en el progreso turístico de Costa Rica. Se aprobó en la Asamblea Legislativa la Ley 6990, de Incentivos al desarrollo turístico, iniciativa que se dio gracias a la fuerte unidad que en esos años tuvo el sector turismo, para influir sobre el gobierno y los diputados, contando con el invaluable apoyo del Presidente de la Republica don Luis Alberto Monge.. Esa ley, aunque se inspiro en Leyes que ya existían en otros países, tuvo una gran diferencia muy propia de la idiosincrasia costarricense. Mientras las leyes de incentivos de otros países, privilegiaban la construcción de mega  polos o complejos turísticos de gran tamaño y lujo, la ley de Costa Rica fue muy democrática y sus beneficios pudieron ser accesibles  por empresas y proyectos pequeños, lo que nos consolido como un destino en el que la mayor parte de la oferta esta constituida por miles de pymes. Gracias a esta ley la oferta de servicios turísticos creció en tamaño, calidad y sostenibilidad. Lamentablemente en los últimos 10 años, sus efectos se han diluido debido a reformas e interpretaciones restrictivas y burocráticas.

El mismo año 1985, Costa Rica dio un nuevo ejemplo de audacia e innovación, al crearse EXPOTUR, como la primera Bolsa Internacional de Comercialización Turística hecha por un país pequeño. Con anterioridad solo existía una en México, que en esos años era la principal potencia turística del continente. Gracias a EXPOTUR Costa Rica se posiciono en los grandes canales de comercialización de la industria turística mundial, sobre todo entre los Mayoristas o Wholesalers la de Estados Unidos. En los 27 años que Expotur tiene han venido a Costa Rica más 3000 empresas mayoristas, de las cuales una gran proporción han incorporado nuestro destino a sus programas de comercialización. Se calcula que un tercio del turismo que viene al país, es generado por estos mayoristas, que operan principalmente en Estados Unidos, Canadá y Europa.

En esos mismos años Costa Rica dio un ejemplo de innovación, al que es difícil ponerle una fecha de inicio.  Me refiero a la estrategia promocional de presentarnos como un destino de naturaleza.  Algunos empresarios muy pioneros como Michael Kaye con Costa Rica Expeditions, Tamara Budosky y Margarita Forero con Horizontes, Sergio Volio y Gabriela Kruse de Geotur, Bary Roberts con Tikal y algunos mas habían orientado sus empresas hacia lo que entonces se llamaba “turismo de historia natural”. En el ICT y CANATUR después de varias tentativas fallidas de posicionamiento como destino caribeño u otras, se había venido perfilando la idea de presentarnos como un destino de naturaleza, pero no había precedentes de otros países que lo hubieran hecho antes. En la primera EXPOTUR nos presentamos con el lema de “Costa Rica Only natural”, como un primer paso, aunque en la conferencia a los Mayoristas el Director de mercadeo del ICT don Arturo Otero, lanzo el que algunos años mas tarde se convertiría en la presentación que hasta ahora tenemos “ Costa Rica – Non artifitial ingredients”. Este enfoque de destino naturalista resulto ser un éxito porque fuimos el primer país en el mundo en asumir una estrategia de mercadeo con esa filosofía, porque fue asumida con entusiasmo por todo el sector turismo del país, porque en Costa Rica existía una comunidad científica conservacionista de mucho prestigio académico que vio en el turismo un aliado estratégico y, porque coincidió con una toma de conciencia mundial sobre la importancia de preservar el planeta, proteger los recursos naturales y ser responsables en la explotación de esos recursos.

Al finalizar la década de los 80s, hubo un hecho histórico, aparentemente ajeno al sector turismo que, sin embargo tuvo un impacto notable. Desde mediados de los años 70s, la región Centroamericana había entrado en una terrible espiral, o círculo vicioso, de conflictos bélicos, guerras civiles y violencia extrema. Estos conflictos habían arruinado la economía de toda la región. Aunque Costa Rica no tuvo esos conflictos, los efectos de lo que ocurría en los países hermanos los sufría igualmente. En casi todos los países de Centroamérica la industria hotelera estaba quebrada y nadie se atrevía a invertir debido a la inestabilidad política que se vivía.  En ese contexto el fuerte involucramiento del Presidente de Costa Rica don Oscar Arias por lograr la Paz de Centroamérica y su exitoso resultado en los Acuerdos de Esquipulas fue providencial.

La Paz de Centroamérica y el Premio Nobel concedido a nuestro Presidente por su brillante desempeño, permitió que los inversionistas nacionales e internacionales  recuperaran la confianza en las posibilidades de estos países.   Importantes grupos empresariales, de Japón, España, Estados Unidos, México y Centroamérica invirtieron en proyectos hoteleros que estaban paralizados desde mediados de los años 70s. El proyecto de Golfo de Papagayo, que estaba totalmente paralizado se activo nuevamente, entre otros efectos positivos de la pacificación.  La industria turística de Costa Rica supo sacar partido muy hábil y oportunamente de este nuevo contexto histórico. Por ello en la EXPOTUR del año 2005 , al cumplirse el XX Aniversario del Evento, el Premio Especial establecido con ese motivo fue otorgado al Dr. Oscar Arias Sánchez.

En los años mas recientes se han dado nuevas innovaciones, algunas posiblemente muy cercanas en el tiempo, por lo que el juicio histórico es un poco prematuro.

Uno de estos elementos innovadores ha sido el cambio del enfoque naturalista, hacia  uno más amplio e  integral, como lo es el de  la sostenibilidad.  El cambio se ha dado de un modo muy exitoso, tanto en las acciones de mercadeo como en la realidad misma de la industria. Los casos más emblemáticos de innovación y buenas prácticas de sostenibilidad turística a nivel internacional son originados en Costa Rica. El Certificado de Sostenibilidad Turística- CST, del ICT ha sido tomado como modelo en este tipo de instrumentos en muchos países.

Finalmente, hace dos años, se aprobó una ley de fortalecimiento institucional del ICT, muy oportuna pues se dio justo en momentos que el mundo entraba en una crisis global económico-financiera, la más grave desde la gran Recesión de 1929. Gracias a esa ley se cuenta ahora con una institución dotada de recursos presupuestarios  suficientes para invertir mas agresivamente en la promoción internacional del país,   así como en proyectos de infraestructura que diversifiquen el producto turístico tradicional, como lo será sin duda el Centro de Convenciones de la región metropolitana.

¿Cuál es su percepción sobre la aprobación del plan fiscal. Cómo cree que le afectará?

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¿Considera que Costa Rica es un destino caro?

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La Inseguridad en el país

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El sector ha sigo golpeado con las últimas noticias acerca sobre abusos a turistas y las consecuentes publicaciones internacionales informando de los sucesos. La inseguridad es un problema que ha ido en crecimiento en el país, pero, es esto responsabilidad única del Gobierno?

Hoy le preguntamos si como empresario considera usted la posibilidad de contribuir con la seguridad del turista, la seguridad de sus clientes y la seguridad del país. Qué sugerencias haría usted como empresario, ha implementado su empresa algunas acciones para minimizar este problema?

Investigación histórica

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Desarrollo Institucional del sector turismo en Costa Rica 1931-2006
Jerarcas del Sector

Desarrollo Institucional del sector turismo en Costa Rica 1931-2006
Jerarcas del Sector

Carlos Lizama Hernández

La historia Institucional del sector turismo en Costa Rica tiene dos hitos principales: la creación de la Junta Nacional de Turismo, mediante la Ley 91 del 16 de Julio de 1931, durante la administración de don Cleto González Víquez y, la creación del Instituto Costarricense de Turismo por la Ley 1917 del 30 de Julio de 1955, en la primera administración de don José Figueres Ferrer. Entre ambas Instituciones hay una verdadera continuidad, ya que para la elaboración de la Ley del ICT, los principales coautores, junto con don Pepe, fueron los mismos miembros de

la Junta Nacional de Turismo, que consideraban que su modelo institucional estaba obsoleto y que se requería de una entidad másmoderna.

Precisamente, en el artículo 48 de la Ley Orgánica del ICT se refleja claramente esta continuidad jurídico institucional al decir: “…Para los efectos legales correspondientes, en toda clase de leyes, contratos, actos u operaciones, deberán tenerse por sustituidos los nombres “Junta Nacional de Turismo” por “Instituto Costarricense de Turismo”. Y en el artículo 49, inciso a) al traspasar el ICT: “Todos los derechos, y obligaciones, así

como los créditos pendientes y bienes muebles e inmuebles de la Junta Nacional de Turismo”.

Con la creación de la Junta Nacional de Turismo en 1931, tuvo decisiva participación como autor y proponente del Proyecto de Ley, el Diputado Ricardo Villafranca, quien posteriormente fue su primer Gerente General y, por lo tanto, el primer jerarca institucional del sector turismo en Costa Rica.

Hay otros hechos de gran trascendencia en el desarrollo institucional, como las Leyes y Decretos que crearon los tres Aeropuertos Internacionales que ha tenido la región metropolitana, el de Lindora, durante la administración González Víquez, el de La Sabana en la de don León Cortés, el actual Juan Santamaría, en la de don José Figueres Ferrer y, más recientemente el de Liberia durante la administración de don Daniel Oduber.

Durante el gobierno de don Teodoro Picado otro hecho de gran relevancia fue la creación de LACSA, la aerolínea de bandera nacional, que nació como empresa mixta entre el Estado costarricense y la compañía PANAM de los Estados Unidos. Las acciones del gobierno en LACSA estuvieron primero a nombre del Ministerio de Hacienda y posteriormente, hasta hoy, del Instituto Costarricense de Turismo. Igualmente han tenido gran trascendencia la Ley de Industria Turística No. 2706 del 29 de Noviembre de 1960, promulgada en el gobierno de don Mario Echandi y la Ley No. 6990 de Incentivos al desarrollo Turístico de 5 de Julio de 1985, en el de don Luis Alberto Monge.

En el gobierno de don Daniel Oduber se aprobó también la Ley No. 6043, de la Zona Marítimo Terrestre y, en el de don Rodrigo Carazo la Ley No. 6370 para la compra de los terrenos del Polo Turístico de Papagayo, que quedaron formando parte del patrimonio del Instituto Costarricense de Turismo. Durante muchos años el I.C.T, tuvo también a su cargo funciones de gran importancia para el país, que actualmente se encuentran bajo la responsabilidad de nuevas instituciones, como lo son los Parques Nacionales ahora en el Ministerio de Ambiente y el Programa de Residentes y Pensionados Extranjeros, que se traspasó a la Dirección de Migración y Extranjería, así como la Administración del Depósito Libre Comercial de Golfito, ahora bajo la tutela de JUDESUR.

Desde 1931 hasta 1974, las máximas autoridades fueron las Juntas Directivas, como órgano colegiado y, su órgano ejecutor la Gerencia General, quien actuaba como jerarca superior de la Institución y se otorgaba el trato de Director Nacional de Turismo, en el plano internacional. Sin embargo, debe considerarse que al Presidente de la Junta Directiva, para efectos protocolares, se le reconoció en algunas ocasiones un trato similar. Otra circunstancia interesante hasta el año 1974, fue que uno de los miembros de la Junta Directiva, por lo general el Vicepresidente, era un Ministro de Estado, principalmente el Ministro de Relaciones Exteriores. El año 1974 se crearon las Presidencias Ejecutivas, como máxima instancia jerárquica unipersonal y de dedicación exclusiva, pero sin modificar las funciones normales de la Gerencia General, con lo que en la práctica ha habido tres órganos jerárquicos superiores, la Presidencia Ejecutiva, la Junta Directiva y la Gerencia General. Durante el Gobierno del Dr. Oscar Arias el ICT fue reestructurado, creándose la figura del Ministro interventor que recayó en don Luis Diego Escalante. Finalmente en el año 1991, se le reconoció rango de Ministro de Turismo al Presidente Ejecutivo, siendo el primero don Luis Manuel Chacón Jiménez, lo que ha elevado el nivel de imagen política del cargo, pero que no se ha reflejado en otros aspectos legales institucionales.

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Expotur: Un esfuerzo de todos los días

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Yadyra Simón
Presidenta
Asociación Costarricense de Profesionales en Turismo
ACOPROT

A través de los años, ACOPROT ha procurado dar la imagen de una organización profesional que respalde a EXPOTUR y le dé la fortaleza necesaria para que desarrolle un mayor nivel de negociación con aerolíneas, operadoras de turismo, mayoristas y otras organizaciones  internacionales, y lograr así que EXPOTUR se mantenga como la única Bolsa de Comercialización Turística a nivel latinoamericano, y como lo ha sido desde hace 26 años, tomando auge año con año.

En los dos últimos años EXPOTUR ha logrado captar alrededor de 200 nuevos mayoristas, de nuevos mercados y de otros establecidos.  Esto se ha realizado gracias a un plan de acción que incluye participar en ferias internacionales, trade shows, caravanas promocionales y presentaciones en países latinoamericanos, principalmente.

Hemos desarrollado muy buenas relaciones con distintas aerolíneas que han permitido facilitar nuestra presencia en todos esos eventos.

El resultado de nuestras participación a nivel internacional no es medible a corto plazo, pero sí con: 1) El incrementa de nuevos mayoristas. 2) El fortalecimiento de EXPOTUR y su permanencia en el mercado, y 3) El posicionamiento de Costa Rica como destino.

Es importante recalcar que un destino turístico, tiene permanencia en el mercado gracias a los esfuerzos promocionales del Instituto Costarricense de Turismo (ICT) y del sector privado, y EXPOTUR como complemento que permite la negociación personalizada del producto turístico. No obstante, los esfuerzos que hacemos como ente organizador de tan importante evento al traer a estos mayoristas de viajes, se ven siempre y cuando los empresarios turísticos logren hacer las correctas negociaciones y le den el seguimiento necesario para cerrar el contrato.

La captación de nuevos mayoristas puede dar sus frutos entre 6 meses y dos años, y muchas veces hasta 5 anos después. Es por eso, que debemos seguir haciendo los esfuerzos necesarios porque EXPOTUR es un trabajo diario, cuyas mieles, para ser recogidas, requieren una labor constante.

Plan de aeropuertos regionales

Turismo 3 Comentarios »

Costa Rica es un país que, por sus características geográficas y ambientales, requiere una eficiente red de aeropuertos y aeródromos regionales y locales. Los graves problemas sufridos en estos días, con importantes regiones y comunidades, aisladas debido al colapso de las carreteras, corroboran esta tesis.
En los próximos años, los pronósticos relacionados con el cambio climático nos indican que estos problemas, lejos de resolverse tenderán a repetirse. Otro factor, importante también, a tener en cuenta en este análisis, son las posibilidades de terremotos
Durante muchos años, desde finales de los años 60, se creyó equivocadamente que el desarrollo del transporte por carreteras iba a dejar obsoleto al transporte aéreo doméstico y a los mismos ferrocarriles, de lo que se derivó un lamentable abandono y deterioro de estas infraestructuras. Con esa mentalidad se cerró el aeropuerto de Chacarita en Puntarenas, se donaron los terrenos que habrían permitido una ampliación del Aeropuerto Tobías Bolaños, y se dejó en abandono el resto de la red que existía de aeródromos locales.
La naturaleza por una parte y el auge del turismo internacional por otra nos están demostrando muy fuertemente el error cometido.
Por ejemplo, un aeródromo tan reducido como el de Quepos, que cuando se construyó era para atender pequeñas y escasas aeronaves privadas de los ejecutivos de las bananeras, está colapsado en la actualidad, gracias al pujante desarrollo del turismo, que lleva anualmente por vía aérea a más de 70 mil turistas internacionales a esa atractiva zona. Por ello, en la administración pasada elaboramos un proyecto para ampliar su pista e instalaciones, lo que permitiría duplicar el movimiento de pasajeros y el aterrizaje de aviones de tamaño mediano.
El Consejo Técnico de Aviación Civil, del periodo 2006-10, del que tuve el honor de ser parte, en representación del Ministro de Turismo, destinó una parte importante de los superávits acumulados en decenios anteriores a mejorar estos aeropuertos y aeródromos, especialmente en reconstrucción de pistas y plataformas, pero todavía está pendiente un porcentaje mucho mayor de obras por realizar. El problema es que ya no quedan superávits acumulados y que los recursos frescos que anualmente recibe el Consejo Técnico de Aviación Civil no son suficientes.
Por ello nos parece urgente y necesario abocarse a la búsqueda y negociación de un empréstito internacional que permita ejecutar en un lapso breve, de no más de dos años, las obras de ampliación y mejoramiento de la red aeroportuaria local, con base en el plan de desarrollo aeroportuario contratado con la Organización de la Aviación Civil Internacional-OACI.
La necesidad de ejecutar este plan, que ya estaba plenamente justificada por las exigencias que el desarrollo turístico ha planteado, se incrementa y se hace muy dramáticamente urgente a la luz de los nuevos retos que nos está planteando el cambio climático.

Carlos Lizama Hernández
Consultor en desarrollo turístico

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