Agradecemos su opinión…
El sector ha sigo golpeado con las últimas noticias acerca sobre abusos a turistas y las consecuentes publicaciones internacionales informando de los sucesos. La inseguridad es un problema que ha ido en crecimiento en el país, pero, es esto responsabilidad única del Gobierno?
Desarrollo Institucional del sector turismo en Costa Rica 1931-2006
Jerarcas del Sector
Carlos Lizama Hernández
La historia Institucional del sector turismo en Costa Rica tiene dos hitos principales: la creación de la Junta Nacional de Turismo, mediante la Ley 91 del 16 de Julio de 1931, durante la administración de don Cleto González Víquez y, la creación del Instituto Costarricense de Turismo por la Ley 1917 del 30 de Julio de 1955, en la primera administración de don José Figueres Ferrer. Entre ambas Instituciones hay una verdadera continuidad, ya que para la elaboración de la Ley del ICT, los principales coautores, junto con don Pepe, fueron los mismos miembros de
la Junta Nacional de Turismo, que consideraban que su modelo institucional estaba obsoleto y que se requería de una entidad másmoderna.
Precisamente, en el artículo 48 de la Ley Orgánica del ICT se refleja claramente esta continuidad jurídico institucional al decir: “…Para los efectos legales correspondientes, en toda clase de leyes, contratos, actos u operaciones, deberán tenerse por sustituidos los nombres “Junta Nacional de Turismo” por “Instituto Costarricense de Turismo”. Y en el artículo 49, inciso a) al traspasar el ICT: “Todos los derechos, y obligaciones, así
como los créditos pendientes y bienes muebles e inmuebles de la Junta Nacional de Turismo”.
Con la creación de la Junta Nacional de Turismo en 1931, tuvo decisiva participación como autor y proponente del Proyecto de Ley, el Diputado Ricardo Villafranca, quien posteriormente fue su primer Gerente General y, por lo tanto, el primer jerarca institucional del sector turismo en Costa Rica.
Hay otros hechos de gran trascendencia en el desarrollo institucional, como las Leyes y Decretos que crearon los tres Aeropuertos Internacionales que ha tenido la región metropolitana, el de Lindora, durante la administración González Víquez, el de La Sabana en la de don León Cortés, el actual Juan Santamaría, en la de don José Figueres Ferrer y, más recientemente el de Liberia durante la administración de don Daniel Oduber.
Durante el gobierno de don Teodoro Picado otro hecho de gran relevancia fue la creación de LACSA, la aerolínea de bandera nacional, que nació como empresa mixta entre el Estado costarricense y la compañía PANAM de los Estados Unidos. Las acciones del gobierno en LACSA estuvieron primero a nombre del Ministerio de Hacienda y posteriormente, hasta hoy, del Instituto Costarricense de Turismo. Igualmente han tenido gran trascendencia la Ley de Industria Turística No. 2706 del 29 de Noviembre de 1960, promulgada en el gobierno de don Mario Echandi y la Ley No. 6990 de Incentivos al desarrollo Turístico de 5 de Julio de 1985, en el de don Luis Alberto Monge.
En el gobierno de don Daniel Oduber se aprobó también la Ley No. 6043, de la Zona Marítimo Terrestre y, en el de don Rodrigo Carazo la Ley No. 6370 para la compra de los terrenos del Polo Turístico de Papagayo, que quedaron formando parte del patrimonio del Instituto Costarricense de Turismo. Durante muchos años el I.C.T, tuvo también a su cargo funciones de gran importancia para el país, que actualmente se encuentran bajo la responsabilidad de nuevas instituciones, como lo son los Parques Nacionales ahora en el Ministerio de Ambiente y el Programa de Residentes y Pensionados Extranjeros, que se traspasó a la Dirección de Migración y Extranjería, así como la Administración del Depósito Libre Comercial de Golfito, ahora bajo la tutela de JUDESUR.
Desde 1931 hasta 1974, las máximas autoridades fueron las Juntas Directivas, como órgano colegiado y, su órgano ejecutor la Gerencia General, quien actuaba como jerarca superior de la Institución y se otorgaba el trato de Director Nacional de Turismo, en el plano internacional. Sin embargo, debe considerarse que al Presidente de la Junta Directiva, para efectos protocolares, se le reconoció en algunas ocasiones un trato similar. Otra circunstancia interesante hasta el año 1974, fue que uno de los miembros de la Junta Directiva, por lo general el Vicepresidente, era un Ministro de Estado, principalmente el Ministro de Relaciones Exteriores. El año 1974 se crearon las Presidencias Ejecutivas, como máxima instancia jerárquica unipersonal y de dedicación exclusiva, pero sin modificar las funciones normales de la Gerencia General, con lo que en la práctica ha habido tres órganos jerárquicos superiores, la Presidencia Ejecutiva, la Junta Directiva y la Gerencia General. Durante el Gobierno del Dr. Oscar Arias el ICT fue reestructurado, creándose la figura del Ministro interventor que recayó en don Luis Diego Escalante. Finalmente en el año 1991, se le reconoció rango de Ministro de Turismo al Presidente Ejecutivo, siendo el primero don Luis Manuel Chacón Jiménez, lo que ha elevado el nivel de imagen política del cargo, pero que no se ha reflejado en otros aspectos legales institucionales.

Yadyra Simón
Presidenta
Asociación Costarricense de Profesionales en Turismo
ACOPROT
A través de los años, ACOPROT ha procurado dar la imagen de una organización profesional que respalde a EXPOTUR y le dé la fortaleza necesaria para que desarrolle un mayor nivel de negociación con aerolíneas, operadoras de turismo, mayoristas y otras organizaciones internacionales, y lograr así que EXPOTUR se mantenga como la única Bolsa de Comercialización Turística a nivel latinoamericano, y como lo ha sido desde hace 26 años, tomando auge año con año.
En los dos últimos años EXPOTUR ha logrado captar alrededor de 200 nuevos mayoristas, de nuevos mercados y de otros establecidos. Esto se ha realizado gracias a un plan de acción que incluye participar en ferias internacionales, trade shows, caravanas promocionales y presentaciones en países latinoamericanos, principalmente.
Hemos desarrollado muy buenas relaciones con distintas aerolíneas que han permitido facilitar nuestra presencia en todos esos eventos.
El resultado de nuestras participación a nivel internacional no es medible a corto plazo, pero sí con: 1) El incrementa de nuevos mayoristas. 2) El fortalecimiento de EXPOTUR y su permanencia en el mercado, y 3) El posicionamiento de Costa Rica como destino.
Es importante recalcar que un destino turístico, tiene permanencia en el mercado gracias a los esfuerzos promocionales del Instituto Costarricense de Turismo (ICT) y del sector privado, y EXPOTUR como complemento que permite la negociación personalizada del producto turístico. No obstante, los esfuerzos que hacemos como ente organizador de tan importante evento al traer a estos mayoristas de viajes, se ven siempre y cuando los empresarios turísticos logren hacer las correctas negociaciones y le den el seguimiento necesario para cerrar el contrato.
La captación de nuevos mayoristas puede dar sus frutos entre 6 meses y dos años, y muchas veces hasta 5 anos después. Es por eso, que debemos seguir haciendo los esfuerzos necesarios porque EXPOTUR es un trabajo diario, cuyas mieles, para ser recogidas, requieren una labor constante.
Costa Rica es un país que, por sus características geográficas y ambientales, requiere una eficiente red de aeropuertos y aeródromos regionales y locales. Los graves problemas sufridos en estos días, con importantes regiones y comunidades, aisladas debido al colapso de las carreteras, corroboran esta tesis.
En los próximos años, los pronósticos relacionados con el cambio climático nos indican que estos problemas, lejos de resolverse tenderán a repetirse. Otro factor, importante también, a tener en cuenta en este análisis, son las posibilidades de terremotos
Durante muchos años, desde finales de los años 60, se creyó equivocadamente que el desarrollo del transporte por carreteras iba a dejar obsoleto al transporte aéreo doméstico y a los mismos ferrocarriles, de lo que se derivó un lamentable abandono y deterioro de estas infraestructuras. Con esa mentalidad se cerró el aeropuerto de Chacarita en Puntarenas, se donaron los terrenos que habrían permitido una ampliación del Aeropuerto Tobías Bolaños, y se dejó en abandono el resto de la red que existía de aeródromos locales.
La naturaleza por una parte y el auge del turismo internacional por otra nos están demostrando muy fuertemente el error cometido.
Por ejemplo, un aeródromo tan reducido como el de Quepos, que cuando se construyó era para atender pequeñas y escasas aeronaves privadas de los ejecutivos de las bananeras, está colapsado en la actualidad, gracias al pujante desarrollo del turismo, que lleva anualmente por vía aérea a más de 70 mil turistas internacionales a esa atractiva zona. Por ello, en la administración pasada elaboramos un proyecto para ampliar su pista e instalaciones, lo que permitiría duplicar el movimiento de pasajeros y el aterrizaje de aviones de tamaño mediano.
El Consejo Técnico de Aviación Civil, del periodo 2006-10, del que tuve el honor de ser parte, en representación del Ministro de Turismo, destinó una parte importante de los superávits acumulados en decenios anteriores a mejorar estos aeropuertos y aeródromos, especialmente en reconstrucción de pistas y plataformas, pero todavía está pendiente un porcentaje mucho mayor de obras por realizar. El problema es que ya no quedan superávits acumulados y que los recursos frescos que anualmente recibe el Consejo Técnico de Aviación Civil no son suficientes.
Por ello nos parece urgente y necesario abocarse a la búsqueda y negociación de un empréstito internacional que permita ejecutar en un lapso breve, de no más de dos años, las obras de ampliación y mejoramiento de la red aeroportuaria local, con base en el plan de desarrollo aeroportuario contratado con la Organización de la Aviación Civil Internacional-OACI.
La necesidad de ejecutar este plan, que ya estaba plenamente justificada por las exigencias que el desarrollo turístico ha planteado, se incrementa y se hace muy dramáticamente urgente a la luz de los nuevos retos que nos está planteando el cambio climático.
Carlos Lizama Hernández
Consultor en desarrollo turístico

Milagro Espinoza
Gerente de Comunicaciones para Latinoamérica
Rainforest Alliance
Costa Rica es un país líder en materia de sostenibilidad turística. Su naturaleza incomparable y el atractivo que esta genera en el turista desde tiempo atrás llevaron al país a asumir ese compromiso casi sin percatarse. Con el surgimiento del programa Certificación en Sostenibilidad Turística (CST) del Instituto Costarricense de Turismo, en 1997, ese liderazgo se formalizó y hoy cientos de empresas han aplicado a dicha certificación convertida en el emblema del turismo sostenible en Costa Rica.
Hoy día, el proceso de certificación resulta más familiar para la mayoría de empresarios, pero muchos reconocen la necesidad de recibir apoyo para poder lograr cumplir con los requerimientos de sostenibilidad del CST u otros programas. Pensando en ellos y en muchas otras compañías de América Latina que desean hacer de la certificación turística su principal elemento de compromiso y diferenciación, Rainforest Alliance brinda servicios de capacitación, asistencia técnica y verificación de avances en sostenibilidad turística desde el 2003. Más recientemente, todas las herramientas utilizadas se han alineado a los Criterios Globales de Sostenibilidad Turística.
El objetivo ha sido incrementar el número de empresas involucradas en prácticas de sostenibilidad y con desempeños que les permitan aplicar a una certificación turística, como el CST en el caso de Costa Rica. Hoy día, 23% de las empresas de hospedaje y el 33 % de las tour operadoras certificadas por el CST han recibido asistencia de parte de Rainforest Alliance para prepararse para la certificación, o bien, mejorar su nivel de certificación, según datos brindados por Ronald Sanabria, vicepresidente de turismo sostenible de esa organización. En Ecuador, el 67% de las empresas certificadas por el programa de certificación ecuatoriano fueron beneficiarias de la asistencia de Rainforest Alliance para lograr sus certificaciones.
Con el fin de incrementar la motivación para que empresas arranquen con procesos de sostenibilidad y den ese paso hacia la certificación, Rainforest Alliance creó una marca de verificación que les permite a las empresas comunicar sus esfuerzos concretos en sostenibilidad, prepararse de una mejor manera para obtener una certificación y, en el caso de Costa Rica, adquirir el compromiso de lograr certificarse con el CST en un plazo máximo de dos años. Hoteles y tour operadores que cumplen con los requisitos y adquieren este compromiso, podrán incluir la marca de verificación en sus folletos o materiales publicitarios.
La marca de verificación de Rainforest Alliance no aplica sólo para empresas turísticas sino que también busca diferenciar a empresas y proyectos que han alcanzado avances significativos y mesurables en sostenibilidad como proyectos forestales de mitigación de emisiones de carbono y empresas forestales que cumplen con las normas de manejo integral desarrolladas por la organización o por otras entidades vinculadas con ella y que benefician al ambiente y a las comunidades.
Rainforest Alliance considera que alcanzar una certificación independiente y otorgada por terceros dando fe de sus esfuerzos de sostenibilidad debe ser la meta de toda empresa responsable y reconoce que el camino hacia la sostenibilidad es un proceso que requiere de pasos significativos y mesurables. Para asistir en ese proceso, Rainforest Alliance renueva su compromiso de brindar capacitación y asistencia técnica, verificando y reconociendo avances en la implementación de las prácticas de sostenibilidad. La meta es que estos esfuerzos colaboren para que el consumidor también reconozca que los mismos hacen una gran diferencia para el bienestar del planeta.
¿Cómo se relaciona el programa de verificaciones de Rainforest Alliance con certificaciones en sostenibilidad turística?
• La verificación cumple con una función de apoyo a la empresa ya que brinda recomendaciones concretas para mejorar el desempeño.
• La verificación también es un paso importante para que las empresas se certifiquen. Las empresas que operan en un país con un programa de certificación activo y comprometido con la acreditación del TSC deberán certificarse dentro de un período de dos años después de firmar el acuerdo de verificación o deben abandonar nuestro programa.
• Las empresas que ya han sido certificadas pueden entrar en nuestro programa de verificación para mejorar su desempeño de sostenibilidad (siempre y cuando mantengan su certificación).
• Para las empresas que operan en países donde no existe un programa de certificación, la verificación les ofrece un punto de referencia o “benchmark” para que puedan saber dónde se encuentran en términos de su desempeño de sostenibilidad.
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Ingenieros Andrea Rodríguez y Marcello Hernández
Consultores Ambientales, CEGESTI
Tecnitur “Industria” Edición NUM. 141 / Julio – Agosto 2010
El greenwashing (“lavado verde”), se define como el “acto de inducir erróneamente a los consumidores sobre las prácticas ambientales de una compañía o los beneficios ambientales de un producto o servicio”.
En noviembre del 2007, la firma Terra Choice realizó la primera investigación sobre los productos que más se atribuyen características o propiedades amigables con el ambiente, por ejemplo: juguetes (libres de componentes de PVC), productos de bebé (en el caso de alimentos a base de productos orgánicos), cosméticos y productos de limpieza (no probados en animales). En sí, se analizó una muestra de 2000 productos en Estados Unidos. y Canadá, 1000 productos en Australia y otra cantidad similar en el Reino Unido. A raíz de esta investigación se establecieron los siete pecados del greenwashing, y parte del objetivo de este estudio es mantener la presión en las empresas para que realicen un mercadeo ambiental verdadero y claro.
La segunda revisión se realizó entre noviembre del 2008 y enero del 2009, y se probaron productos de acuerdo con las mejores prácticas de cada país: U.S. Federal Trade Commission, Competition Bureau of Canada, Australian Consumer & Competition Commission y la ISO 14021 Environmental Labeling.
Pero, ¿cuáles son los riesgos del greenwashing para los consumidores y las empresas?
Podríamos citar que para el caso de las empresas, el principal riesgo es la pérdida de confianza por parte de los consumidores y que los buenos productos pagan las consecuencias y sufren la pérdida de participación de mercado, es decir, “pagan justos por pecadores”, con lo que se retarda la entrada al mercado de innovaciones ambientales reales. Con respecto a los consumidores, se crea una mala reputación y surgen dudas sobre los productos verdes, con la consecuente pérdida de posibilidad de que un sobreprecio por ahora pagado pueda ser usado para remediar un impacto o ayudar a una buena causa. Y por último, el movimiento de sostenibilidad pierde el poder del mercado que contribuye a acelerar el progreso en torno al desarrollo sostenible.
En concreto, ¿cómo reconocer los 7 pecados del greenwashing?
1. Pecado del intercambio oculto
Trade off = sustitución, intercambio, dilema, unos por otros No se puede decir que un producto es verde sólo porque presenta un atributo (y no es el impacto ambiental más significativo); hay que contemplar otros aspectos ambientales significativos del producto o servicio.
El papel, por ejemplo, no es necesariamente ambientalmente preferible solo porque proviene de un bosque manejado en forma sostenible; otros aspectos ambientales importantes en el proceso de producción del papel, como las emisiones de gases de efecto invernadero o el uso de cloro en el blanqueado, pueden ser igualmente importantes.
2. Pecado de la falta de pruebas
Se da cuando no hay datos ni información verificable o certificada por un tercero que den fe de que la afirmación hecha es veraz y objetiva, con base en datos científicos. Ejemplos comunes son los productos de toallitas faciales o papel higiénico que afirman diversos porcentajes de contenido reciclado postconsumo sin aportar ninguna prueba.
3. Pecado de la imprecisión
Consiste en atributos tan pobremente definidos o tan amplios que se pueden malinterpretar. Por ejemplo, la afirmación “all natural” (todo natural) no quiere decir necesariamente que el producto sea “verde”, ya que muchos elementos como el arsénico, el uranio y el mercurio son naturales, pero venenosos.
4. Pecado de adorar las falsas etiquetas
Este pecado es cometido por un producto que mediante palabras o imágenes da la impresión de que un tercero lo avala o lo certifica como “verde”, cuando en realidad tal aprobación no existe. 5. Pecado de la “irrelevancia” Ocurre con una afirmación ambiental que puede ser verdadera, pero que no es importante o útil para consumidores que buscan productos preferiblemente ambientales. Un ejemplo común es “Libre de CFC”, ya que los CFC están prohibidos por ley, por lo que no tienen un valor agregado en cuanto a su sostenibilidad.
6. Pecado del menor de los males
Se da con una afirmación que puede ser verdadera dentro de la categoría del producto, pero que puede distraer al consumidor de los impactos ambientales mayores de la categoría como un todo. Los cigarros orgánicos pueden ser un ejemplo de este pecado, como podría ser también el vehículo deportivo con eficiencia de combustible.
7. Pecado de “mentir”
Consiste en decir algo en la etiqueta que no es cierto; por ejemplo, decir que un producto es certificado “Energy Star”.
Estos “siete pecados” identificados son una herramienta para el consumidor, de manera que pueda tomar decisiones más certeras en cuanto a los productos o servicios que utilice, y disminuya la posibilidad de caer en la ambigüedad o en conceptos erróneos que la oferta presenta con tal de vender. Sin embargo, lamentablemente habrá quienes mentirán sin escrúpulos sobre sus afirmaciones, como lo señala el último de los pecados, por lo que el consumidor no solo deberá estar atento a lo que lee, sino que deberá hacer lo posible por verificar que la información sea verdadera, por ejemplo, contactando al vendedor o, en el caso de que el producto sea certificado”, al ente certificador.
Lo más importante es que sepamos que sí existen muchas organizaciones que están haciendo grandes esfuerzos para que el ciclo de vida de sus productos tengan una menor huella ecológica; debemos continuar buscando el consumo sostenible, pero con una mayor atención y consciencia. La clave está en que mucho depende de cuánto nos informemos no solo de los productos, sino de la situación ambiental y socio-económica global para tener un criterio objetivo de selección.
Referencias bibliográficas Environmental Claims in Consumer Markets Summary Report: North America (2009). “The seven sins of greenwashing” – www.sinsofgreenwashing.org. Consultado en setiembre del 2009.
Una comunidad innovadora en el desarrollo de mejores prácticas para el turismo marino

Catalina Molina Bustamante
Coord. Programa Turismo Sostenible
www.fundacionketo.org
Tecnitur “Investigación y análisis” Edición NUM. 141 / Julio – Agosto 2010
Hasta hace pocos años, vacacionar en las playas de nuestro país, era sinónimo de tomar el sol y disfrutar de unas cuantas actividades que no exploraban más allá de la línea costera. Sin embargo, los 1.412 km de costa que posee Costa Rica son la entrada a un mundo de atractivos inimaginables que hoy cautivan a miles de turistas. Las áreas marinas proveen hábitats para organismos carismáticos como las ballenas, los tiburones y las tortugas marinas, así como el sustento de ecosistemas tan valiosos como los arrecifes coralinos. Basados en la vida marina, se están desarrollando modalidades “nuevas” de turismo como el avistamiento de cetáceos (ballenas y delfines) y el buceo, por ejemplo. En la última década Costa Rica experimentó un incremento promedio anual del 74,5% en el turismo de observación de ballenas y delfines, el mayor crecimiento entre los países de América Latina (Hoyt, E. y Iñiguez, M. 2008).
En la región Pacífico Sur, donde los tours marinos están en auge, la actividad creció aceleradamente debido a que empresas de hospedaje tenían sus propias embarcaciones para ofrecer este servicio. En otros sitios, como Bahía Ballena, los pescadores vieron en el turismo la oportunidad para mejorar sus condiciones económicas y adaptaron sus botes para ofrecer recorridos para observar la fauna marina (ballenas, delfines, aves), buceo y snorkel, visitar manglares, tours a Isla del Caño y al Parque Nacional Corcovado, primordialmente.
Costa Rica ocupa el cuarto lugar en
América Latina en cuanto a cantidad de observadores de cetáceos
(105.617 personas).
Costa Rica es un sitio privilegiado para la observación de la ballena jorabada, porque nuestras aguas son visitadas por poblaciones del Hemisferio Norte y Sur.
Los gastos directos generados por esta actividad ascienden a USD 5.318.487 y
los gastos Indirectos USD 15.842.550.

Ballena Jorobada, Fundación Keto
El crecimiento de la actividad ha mostrado un buen inicio, sin embargo los investigadores y los mismos operadores turísticos ya han manifestando su preocupación por el exceso de oferta futura, la competencia de precios, así como el manejo inadecuado de la actividad y la cantidad de embarcaciones visitando ecosistemas sensibles. La presencia de embarcaciones provoca alteraciones en el comportamiento de la vida marina; en el corto plazo evaden el lugar donde se está dando la actividad turística de forma intensiva (Corkeron 2001; Constantine et al 2004). En el largo plazo, el estrés que ocasiona la presencia de botes y turistas puede acarrear la vulnerabilidad de las especies o aún peor, la reducción de áreas de reproducción, de cuido parental y de alimentación, precisamente en las áreas que permiten que el turismo de ballenas se desarrolle. Un estudio realizado entre el 2004 y 2006, demostró reacciones negativas en el comportamiento del delfín manchado (Stenella attenuata) frente a embarcaciones turísticas que no maniobran adecuadamente los botes (Montero-Cordero 2007).
Asimismo, la visitación a los arrecifes coralinos los expone a diferentes fuentes de estrés: la introducción de especies exóticas, la extracción de componentes de los arrecifes para mostrar a los turistas o para llevar como recuerdo; los buzos y las embarcaciones que transitan por aguas poco profundas, están produciendo un deterioro en su cobertura coralina y como resultado de esto, una pérdida de hábitat para otras especies que utilizan este ecosistema como soporte de vida (Sierra, C., Castillo, E. y S. Arguedas; 2007).
Como un primer intentó por mitigar los impactos ambientales descritos, en el 2005 se promulga el Reglamento para la Operación de Actividades Relacionadas con cetáceos en Costa Rica (Decreto No.32495). El reglamento consiste en un decreto ejecutivo que contiene indicaciones de operación de los botes para los operadores turísticos. Sin embargo, este decreto no abarca una de serie de aspectos necesarios para reducir el deterioro que la observación de cetáceos está ocasionando en los recursos marinos. Al mismo tiempo, su cumplimiento se dificulta por causas de diversa índole; principalmente porque los recursos humanos y financieros no son suficientes para lograr su efectividad. Aunado a esta deficiencia, a nivel estatal, otras regulaciones vinculadas con el turismo marino se enfocan particularmente en la instalación y operación de marinas y atracaderos turísticos. Actividades como el buceo, no están reguladas por políticas institucionales; a la vez, no existe una ley de navegación que ordene el tránsito marítimo en aguas costarricenses. Para fortalecer estas falencias y una mejor aplicación de este reglamento, se realizaron charlas y talleres en la zona a cargo de distintas ONG’s, incluida la Fundación Keto.
Hace algunos años, se pensaba que la creación de restricciones o mecanismo legales de comando y control podían frenar los estragos al ambiente, sin embargo la experiencia de diversos países, en la gestión de operaciones turísticas responsables con el ambiente, ha apuntado hacia la regulación voluntaria como una oportunidad para lograr transformaciones en el desarrollo del turismo, capaces de mitigar la problemática ambiental local y contribuir a disminuir los impactos a escala global. Además una política de mitigación voluntaria del daño ambiental podría complementar la escasa normativa vigente.
Costa Rica, como país miembro de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) y como signatario de la Convención de Diversidad Biológica (CBD, por sus siglas en inglés) se ha comprometido en trabajar por el uso sostenible de la vida silvestre. En este escenario, la Fundación Keto con el apoyo de Conservation International y Rufford Foundation, está promoviendo la adopción de mejores prácticas ambientales en el turismo marino mediante mecanismos de regulación voluntaria, que aumenten la contribución del turismo a la conservación de los ecosistemas marinos.

Jackeline Lopéz C.
Gerente Administrativa de
Mapache Rent a Car
Tecnitur “Buenas Prácticas” Edición NUM. 140 / MAYO – JUNIO 2010
La sostenibilidad, el uso de productos verdes y la implementación estratégica de las empresas turísticas no debe verse únicamente como un coste dentro de un plan presupuestario, sino más bien como una inversión, ya que la sostenibilidad mejora la eficiencia y la imagen de un destino y por ende de una empresa.
Costa Rica tiene factores determinantes particulares que son vitales para que muchos turistas la visiten. Hoy en día los turistas se caracterizan por ser más selectivos y buscan lo que quieren y por eso visitan países que tienen lo que ellos desean.
Costa Rica no solo ofrece al turista estabilidad social, política y paz mundial, también cuenta con un gran desarrollo, en cuanto a transporte, comunicación y alojamiento.
En los últimos años ha habido un crecimiento importante del turismo en nuestro país, donde la convivencia con la naturaleza y la sostenibilidad ha sido el elemento diferenciador de nuestra Costa Rica.
En el país se ha logrado crear una conciencia ambiental promoviendo que la industria turística se enfoque hacia una gestión medioambiental dirigida a la sostenibilidadsostenibilidad; lo anterior ha contribuido a lograr un impacto positivo mejorando las ofertas dentro de un turismo sustentable, ampliando a su vez las opciones verdes para todos los viajeros.
Costa Rica puede ofrecer a los turistas viajes limpios donde la compensación de carbono y las medidas de reducción de dióxido de carbono se mitiguen y desde luego esta acción genera un impacto positivo para el calentamiento global, ayudando a la promoción de un turismo con conciencia sostenible donde las opciones ambientalmente responsables ayudan a transformar al turismo, a reconstruir la cultura y a proteger las bellezas de nuestra Costa Rica.
El camino verde o filantropía corporativa dentro de nuestra industria para muchos es un medio para la mejora de su oferta y reputación de negocio, pero para otros en realidad es una conciencia ética de negocio donde se busca la eficiencia en el uso de recursos económicos, sociales y ambientales en fin la triple línea final.
Gracias a esto el turismo de Costa Rica ha dado pasos importantes para generar negocios y ofertas más sostenibles donde las políticas y marco de trabajo, así como la sensibilización del recurso humano, la gestión ambiental, compras, gente y comunidades han generado un destino reconocido y admirado por muchos, esto debido a que en las últimas décadas Costa Rica ha venido haciendo esfuerzos para preservar la diversidad biológica que tiene donde las áreas protegidas y el desarrollo del turismo ecológico de alta conciencia han alcanzado un crecimiento importante.




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